¿Quién fue Bram Stoker? (+Frases)

Nov 08, 2017 | Cultura General - Escritores - Frases

Bram Stoker fue un novelista, escritor y político irlandés, autor de la novela clásica de terror “Drácula”, nacido en Clontarf, el 8 de noviembre de 1847.

Bram Stoker, seudónimo de Abraham Stoker, fue el tercer hijo de siete que tuvieron Abraham Stoker y Charlotte Thornley, un matrimonio burgués muy trabajador.

Durante los primeros siete años de su vida, Bram Stoker padeció diversos problemas de salud que lo obligaron a permanecer en su casa, donde recibió muchos estímulos por parte de su madre. En 1864 ingresó al “Trinity College” y se graduó seis años después en matemáticas y ciencias.

Tiempo después comenzó a trabajar como funcionario en el Castillo de Dublín y como crítico teatral en la publicación “Dublin Evening Mail”, escribiendo varias obras de teatro que fueron publicadas en diferentes periódicos.

Bram Stoker publicó sus primeros relatos de terror y misterio en la revista “Shamrock” (El trébol blanco) promediando 1872. En 1876 el actor Henry Irving lo contrató como representante y Bram Stoker se trasladó a Inglaterra junto a Irving, donde administró el “Lyceum Theatre” de Londres.

Dos años después se casó con Florence Balcombe y tuvo un hijo llamado Noel. En 1890 publicó su primer libro, “Las obligaciones de los escribanos en los Tribunales de Primera Instancia de Irlanda” al que le seguirían varios más, entre ellos “Drácula” en 1897 y “La joya de las siete estrellas” en 1903.

Bram Stoker perteneció a una sociedad secreta llamada “Orden Hermética del Alba Dorada” que reunía a varios escritores famosos de la época y donde trataban temas esotéricos, relacionados con el ocultismo y la magia.

Bram Stoker murió de sífilis en una pensión de Londres el 20 de abril 1912 ; su esposa administró su legado literario, publicando varias obras inéditas, entre ellas el relato corto, “El huésped de Drácula”, preludio de su famosa novela.

Algunas de las mejores frases de Bram Stoker

“Nadie que no sea una mujer puede consolar a un hombre cuando tiene el corazón destrozado, y él no tiene a ninguna…”

“Escúchelos. Los hijos de la noche. ¡Qué música la que entonan!”

“Incluso mis propias experiencias terribles en el castillo de Drácula parecen ser como una pesadilla que se hubiese presentado hace mucho tiempo y que estuviera casi completamente olvidada, aquí, en medio del aire fresco del otoño y bajo la luz brillante del sol…”

“La desesperación tiene sus propias calmas.”

“Había una gran tumba, más señorial que todas las demás, enorme y de nobles proporciones. Sobre ella había escrita una sola palabra: Drácula.”

“Bienvenido a mi casa. ¡Entre con libertad y por su propia voluntad!”

“Pero no estoy con ánimo para describir tanta belleza, pues cuando hube contemplado la vista exploré un poco más; por todos lados puertas, puertas, puertas, todas cerradas y con llave. No hay ningún lugar, a excepción de las ventanas en las paredes del castillo, por el cual se pueda salir. ¡El castillo es en verdad una prisión, y yo soy un prisionero!”

“El aullido de los lobos nos llegó desde cerca. Fue casi como si los aullidos brotaran al alzar él su mano, semejante a cómo surge la música de una gran orquesta al levantarse la batuta del conductor.”

“Aprendemos de los fracasos; no de los éxitos.”

“En el caso del vampiro que nos ocupa, todas las fuerza ocultas de la naturaleza, profundas y poderosas, deben haberse unido de alguna forma monstruosa.”

“Lo último que vi del conde Drácula fue su terrible mirada, con una luz roja de triunfo en los ojos y con una sonrisa de la que Judas, en el infierno, podría sentirse orgulloso.”

“Aprendemos grandes cosas por pequeñas experiencias.”

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