Abraham Poincheval: El artista que se encerró en una roca de 12 toneladas (+ Fotos)

Abraham Poincheval es un artista francés de 44 años, amante de las experiencias extremas. En una búsqueda por conectarse con el mundo animal y mineral, decidió encerrarse en una roca de 12 toneladas como atractivo de una exposición en el Palacio de Tokio de París.

El artista es conocido por someterse a extrañas pruebas en las que se encierra en objetos cerrados por un largo tiempo. Dice que es como viajar en el tiempo: “Estoy viajando en una roca sin moverme, como un astronauta”.

Dentro de la roca estaba grabada una silueta de su cuerpo en la que podía estar sentado sin moverse, sólo podía levantar sus manos para alcanzar su comida y su libreta.

¿Y cómo iba al baño?

La noticia recorrió los titulares de todo el mundo y hubo dos preguntas que inquietaban al público: ¿Cómo comía? Y ¿Cómo iba al baño?

Poincheval se mantuvo a base de sopas y aguas, que guardó dentro de su roca.

Durante la semana, estuvo recolectando sus excrementos en cajas especiales que disminuían los olores y en botellas plásticas vacías, lo que quiere decir, que vivió rodeado de sus heces dentro de la roca.

No fue la primera vez que el artista se sometió a una prueba así, ya había tenido experiencias similares:

Vivió dentro del cuerpo de un Oso, lo enterraron por ocho días dentro de una roca y navegó el río Rhone de Francia dentro de una botella de plástico.

 

 

Sus mayores preocupaciones

Abraham es conocido por ser muy arriesgado y valiente, pero a pesar de todas las experiencias previas, confesó antes de someterse al reto que habían dos cosas que le preocupaban: La claustrofobia y la falta de sueño.

Por suerte, ninguna lo afectó durante el reto. “No sabría decir si dormí bien o mal, era extraño, pero era posible.”

El tiempo fue un tema complejo para el artista –no tenía ni reloj-. “Tenía una idea del tiempo por las horas de trabajo del museo, pero de resto, no tenía manera de saber si era de día o de noche.”

 

“Una montaña rusa de emociones”

La roca se convirtió rápidamente en la principal atracción de la exposición, las personas se acercaban y le hablaban a través de los pequeños compartimientos de aire: “Creo que sentían libertad de contarme sus historias porque veían a la roca, no a mí. Fue divertido escuchar, me sentí en otro mundo, me alejaba de mis propios pensamientos.”

El artista tiene una percepción distinta de la vida, explica que “Todos ya estamos encerrados en nuestros propios cuerpos” pero confesó que encerrarse en la roca fue una experiencia emocional muy difícil.

“Fue muy complejo, pasas de un sentimiento a otro, como si te estuviera llevando una corriente. Una montaña rusa de emociones” En sus momentos de soledad, Abraham se encargó de escribir sus pensamientos y emociones en un diario que publicará pronto.

¿Cómo terminó todo?

A pesar de todos los desafíos emocionales, nunca se sintió oprimido por la roca:

“Nunca me sentí preso ni ahogado, todo lo contrario. Estaba en paz, en total conexión con la roca.”

Cuando cumplió la semana fue sacado de la roca con ayuda de un equipo médico que se encargó de llevarlo al hospital para hidratarlo y estabilizarlo. Salió un poco aturdido pero sin mayores complicaciones médicas.

Su nuevo proyecto consiste en convertirse en “Gallina Humana” para la que necesitará una dieta rica en jengibre para poder mantener los huevos a una temperatura de 37 grados. Estará incubando los huevos 24 horas y solo descansará 30 minutos al día. Al nacer los polluelos, se los regalará a sus padres. ¿Qué te parece este proyecto?

Por Mary Villarroel Sneshko | @Vivodesorpresas  | Culturizando

Con información de: The Guardian / El Comercio